LVIII.

Así tal vez en noche vaga y pura

A los mortales pechos amedrenta

Fúnebre desatando allá en la altura

Cometa asolador su crin sangrienta;

Y así tambien terrífico fulgura

Fogoso Sirio en estacion sedienta,

Y de hambre y peste amenazando al suelo

Con su présaga luz contrista el cielo.