LVII.

»¡Iras del cielo! Y áun aquí sombríos

»Me siguen y fatídicos portentos:

»Mudados ya los compañeros mios

»En aves, cruzan los delgados vientos,

»Siguen el curso á los desiertos rios

»(¡Inaudita expiacion! ¡fieros tormentos!)

»Y con fúnebres ecos de gemidos

»Hinchen ¡ay! los escollos maldecidos.