LXIV.
Los siguen los caudillos principales
Hasta las puertas, jóvenes y ancianos
Con votos y plegarias. Bríos tales
Ascanio ostenta y pensamientos canos
No ya cual de su edad; y mil filiales
Mensajes encomienda: ¡intentos vanos!
Las fugaces palabras recogían
Vientos que á sordas nubes las confían.