LXV.

Salen, pues, y los fosos ya salvados,

Envueltos en la sombra, la carrera

Encaminan á campos malhadados

En que á muchos la muerte ántes espera:

Ven rendidos á trechos los soldados

Y los carros en alto en la ribera;

Entre armas, ruedas, bridas, vino y todo

Mudo yace el ejército beodo.