LXVI.

Habló el hijo de Hírtaco primero:

«¡Euríalo! osar mucho importa ahora;

Propicia es la ocasion, y éste el sendero.

Tú, no se alce tal vez mano traidora

A hacernos por la espalda un desafuero,

Ten alerta la vista indagadora;

Que yo dando la tala en torno mio

Por ancha brecha conducirte fio.»