LXIV.

Dijo; y aquellos que con él navegan

Mueven el remo, y con acordes bríos

Por hender los latinos campos bregan

Impeliendo espumosos los navíos,

Hasta que á descansar las proras llegan,

Sin contraste de escollos ni bajíos,

En lo enjuto. No así, Tarcon, tu popa,

Que en un banco de arena áspero topa.