LXIV.

Enéas, la cabeza descubierta,

Tendiendo inerme está la diestra pia,

Y «¿A dónde, á dónde vais? ¿qué os desconcierta?»

Exclama en voces que á su gente envía.

«¡Oh, enfrenad esas iras! Firme y cierta

Está mi voluntad: la lid es mia,

Nada romper podrá las condiciones:

No, no al temor rindais los corazones!