LXXIII.

»¡Ojalá que esa espléndida embajada,

¡Oh el mejor de los reyes! y esos dones

Muchos y grandes que enviar te agrada,

Con uno solo y principal corones!

No del justo dictámen te disuada

Rebelde encono de émulas pasiones:

Da tu hija en digna boda á egregio yerno,

Y afirma así esta paz con lazo eterno!