LXXIV.

»Vamos á él mismo á suplicarle, empero,

Si tanto miedo embarga á los Latinos,

Que ceda, y deje al Príncipe su fuero

Natural ejercer, y los destinos

Contemple con piedad de un pueblo entero.

—Tú, sola causa á nuestros males, dínos,

¿Los tristes ciudadanos de esa suerte

Arrastrarás de nuevo á horrenda muerte?