LXXXIII.

«¡Honor de los celestes luminares,

Custodia de los bosques, sacra Luna!

Si á Hírtaco, mi padre, en tus altares

Poner viste en mi nombre ofrenda alguna;

Si, cazador en selvas seculares,

Tu gloria acrecenté con mi fortuna

Tus bóvedas colgando de despojos,

Compasiva á mi afan vuelve los ojos!