LXXXVII.

Y fué así que Reteo en ese instante

De tí, gran Teutra, y de tu digno hermano

Tíres, dábase á huir; que de Palante

Ya entónces el ejemplo no era en vano:

No; que á su voz, á su ímpetu arrogante

El dolor y el pudor se dan la mano

A armar las de los Arcades, que anhelan

Venganza, y de él en torno densos vuelan.