XLV.

Madres allí, ternísimas hermanas,

Y huérfanos y viudas la homicida

Guerra maldicen en querellas vanas,

Y la boda de Turno prometida:

Que las armas él solo empuñe insanas,

Que él solo, exclaman, con las armas pida

El imperio de Italia y la corona,

Y los sumos honores que ambiciona!