XVIII.

Y el Tibre, que bajó la noche entera

Hinchado, su corriente á la mañana

Con reflujo suavísimo modera

Y como estanque plácido la allana,

Y abre á las quillas próspera carrera.

Con gozoso rumor la caravana

Ya remos bate, y sobre el fondo quieto

Fugaz resbala el embreado abeto.