XXXI.

»¡Oh! ¡no me inculpes! Por do ví camino

De la Suerte y las Parcas mal cerrado

A la esperanza del poder latino,

Por allí á Turno y tu ciudad de grado

Siempre auxilié. Con inferior destino

Hoy al caro adalid miro abocado

A horrendo lance, y acercarse siento

¡Ay! de las Parcas el fatal momento!