XXXII.

»No sufren, no, mis ojos esa lucha

Ni esa paz. Tú el favor que darse pueda

(Caso es urgente, y pide audacia mucha)

Corre á dársele á Turno: acaso ceda

La adversa suerte.» Atónita la escucha

Yuturna, y llanto por su rostro rueda;

Tres, cuatro veces en herir se agrada

El seno hermoso con la diestra airada.