XXXIV.

Toca á catorce jefes escogidos

El cerco de la plaza; cien soldados

Atentos á cada uno dan oidos:

Y ya con roja pluma empenachados

Rondan, en oro espléndido ceñidos:

Remúdanse: en la hierba recostados

Encomiéndanse á Baco, y se solaza

Vaciando cada cual su henchida taza.