XXXV.
Hacen guardia, al fulgor de las hogueras,
Y jugando entretienen el desvelo.
Desde lo alto, á la vez, de sus trincheras
Mirando están el ocupado suelo
Los Troyanos; y puertas y barreras
Requieren, no sin tímido recelo;
Y las torres con puentes relacionan,
Y las ceñidas armas no abandonan.