XXXIV.

»¡Hubiera yo seguido los reales

Troyanos, y los Rútulos me hubiesen

A dardos abrumado, y pompas tales

A mí, no á mi Palante, aquí trajesen!

Mas aquellos banquetes fraternales,

¡Oh Teucros! no temais que hora me pesen,

En que la diestra os di como alïado;—

¡Golpe era aquéste á mi vejez guardado!