XXXVI.

Vuelven los ojos hácia el sol naciente:

La mola esparcen, con el hierro siegan

En la testa á la víctima presente

Breves mechones que á la llama entregan,

Y las tazas alzando juntamente

Con el sacro licor las aras riegan.

Empuña Enéas el desnudo acero,

Y así sus preces pronunció el primero: