XXXVII.

»Causa eres tú que yo viviendo siga,

Muerto Palante, en este odioso suelo;

Pues nos debes de Turno la enemiga

Cabeza á mí y á él. De tí en mi duelo

Y de Fortuna esta esperanza abriga

Mi pecho. Para mí ya no hay consuelo

Humano; mas á un hijo en su honda estanza

Nuevas quiero llevar de su venganza!»