GLOZA I.
Ay Dios, ay alma mia, ay dura suerte,
Ay triste como estoy tan affligida,
Pues que pude peccando dar la muerte,
A quien no puedo dar llorando vida;
Fue ser mi culpa tal, tanta dura, y fuerte,
Que solo de Dios, es bien entendida,
Y pues es tal mi mal que no lo entiendo,
Salid sin duelo lagrimas corriendo.