Vicenta. Sí, sí... Pero estos tratos y combinaciones...

León. (Con brío.) A gritos los digo yo en medio de[365] la calle. Y puesto a descubrir mi alma, gritaré también que quiero a María, que la quiero con amistad, con respeto, con amor: la trinidad del querer...

María. (Riendo.) ¡Qué sutil y qué hiperbólico, Dios mío![370]

Vicenta. ¿Pasión tenemos?... Ya dije yo...

León. Culto fervoroso que no quiere ni debe ocultarse.

María. Basta ya... Cállese la boca. Sea usted discreto.[375]

León. No puedo callar. La realidad presente me ordena la indiscreción.

María. (Confusa, turbada.) ¿Qué realidad es ésa que ayer no existía y hoy sí?

León. Ha llegado la ocasión de que todos los buenos[380] afrontemos la verdad de la vida, y despreciemos todo artificio por imponente que sea.

María. (Con gran confusión.) ¿Qué dice?... ¿qué pasa?