María. ¿Cómo?[400]

Vicenta. Es muy sencillo... asociándose...

León. Propongo un negocio comanditario... sobre nuevas bases... Formulado lo traigo aquí. (Saca de su cartera un pliego sellado.)

María. (Con gran curiosidad, tomándolo.) A ver, a[405] ver... (Trata de abrirlo.)

León. No, no: la índole delicada de este nuevo negocio exige que usted no se entere de él hasta que pueda consagrarle toda su atención... en la soledad.

Vicenta. Ya... estorbo.[410]

María. No. (Persistiendo en su confusión.) ¡Si no es amor, Vicenta: es...!

Vicenta. ¿Que no? Abra usted y lea.

León. Ahora no.

Vicenta. ¡Si bien claro lo dijo antes! Huido del[415] Purgatorio, se atreve a llamar a las puertas del Cielo.