Don Pedro. Que no queremos que se nos extravíe.
Filomena. Nos encontramos frente a un tremendo enigma...
Don Pedro. (Probando otra llave.) A ver ésta...[555] Señor don Rafael, el enigma es éste: ¿cómo se puede atender a las necesidades de esta familia, y pagar el colegio de los niños, vendiendo flores de trapo y jugando a las tiendas?
Don Rafael. Puede ser, cuando ella lo hace.[560]
Don Pedro. Pero de veras, don Rafael, ¿usted no duda?
Filomena. ¿No sospecha...?
Don Rafael. (Con energía.) Ni sospecho ni dudo. Yo creo en María.[565]
Don Pedro. (Lanzando una exclamación de alegría al sentir que se abre la cerradura.) ¡Ah! (Tira del cajón.)
Filomena. ¡Abierto! (Se aproxima con viva curiosidad.)
Don Pedro. Venga usted, señor Cura, y examine...[570]