Don Rafael. (Alejándose.) Yo no: soy confesor; pero no abro las conciencias con llave falsa.
Filomena. (Dando prisa a don Pedro.) Registra pronto, por si vuelve.
Don Pedro. (Sacando con gran respeto la cestilla[575] del dinero.) ¡Santa Bárbara, cuánto dinero! (Se asombra de su contenido.)
Filomena. (Mirando el dinero sin contarlo.) Pasa de quinientas pesetas...
Don Pedro. (Contando a la ligera.) Doscientas...[580] cuatro... seis... Y también mil... (Más asombrado.) ¡Y también dos mil!... Y aquí un sobre que contiene billetes. A ver, ¿qué dice aquí? (Lee el sobre.) «Dinero del Cielo.»
Don Rafael. (Aparte.) ¡Ahora es ella![585]
Don Pedro. Tanto dinero me pone en gran confusión.
Filomena. Y a mí.
Don Rafael. A mí no. Dios ha favorecido a la niña en sus negocios.
Don Pedro. La legítima ganancia no puede ser tan[590] grande.