Alcalde. Dios no abandona a los buenos.
María. (Ofreciéndole el vaso de agua.) Bebe un poquito de agua, y serénate. (Continúan María y su[715] madre animándole con cariñosas expresiones. Forman grupo junto a una de las rejas del fondo.)
Don Rafael. (Con Bravo a la izquierda.) Con este inaudito casorio, que no sé si es obra de Dios o del mismo diablo, tendremos al don Cesáreo de perpetuo cacicón,[720] o feudal amo de todo este territorio. (Se agregan el Alcalde y Corral.)
Bravo. Sátrapa y mandón de Agramante para in æternum.
Corral. Ayer fueron inscritas en el Registro las[725] Albercas.
Alcalde. Y las pertenencias más ricas de Somonte son suyas.
Don Rafael. Y el aire, y el sol, y la luna... y nuestra respiración, y hasta las pulgas que nos pican. (Incomodado[730] se aleja del grupo.)
Don Pedro. (Que ha leído con infantil risa los telegramas.) Bien claro está. (Lee.) Saldré... recoger familia...
María. Pero no dice cuándo.[735]
Filomena. Será hoy, mañana...