Explanada de la Ermita del Cristo, a la subida del monte.—Al fondo, entre follaje, la ermita. Junto a ella una escalerilla tallada en la roca, que da paso al monte, cuya espesura se extiende en plano ascendente por todo el foro.—A la izquierda, arbustos por entre los cuales se abre un sendero que conduce a la Villa. Ésta se supone que está muy cerca, y a un nivel más bajo que la escena.—A la derecha, muro ruinoso con portalada sin puerta. De aquí parte un sendero, que se supone conduce al ferial, al Santuario de las Mieses, a la Estación del ferrocarril y a puntos lejanos de la Villa.—En el centro, un castaño corpulento que cubre con sus ramas toda la escena. Junto al tronco, un banco de mampostería, musgoso. Es de día.
Escena Primera
León, que entra por la izquierda.
León. Ermita del Cristo: es ésta... Árbol corpulento. (Lo señala.) Y yo aquí. (Dudando. Saca con febril presteza una carta.) Lo he leído cien veces, y aún me asaltan dudas. (Lee.) «En la ermita... al pie del castaño...» Para mayor claridad añade: «entre el[5] hospital de la Misericordia...» allí está la Misericordia (Señala un punto cercano y bajo.) «y San Pedro...» aquél es San Pedro. (Lo señala.) Tampoco puede haber duda en la fecha. La carta dice: «mañana.» La escribió anoche. Luego mañana es hoy... Bien claro está:[10] aquí dará contestación a la carta que puse en su bendita mano... Aquí, antes de la procesión... Y vendrá con don Rafael... Un murmullo interior me dice que está próxima la ocasión culminante de mi existencia... María... No, no es loca jactancia creer que corresponde al[15] amor mío. Esto se conoce, esto se ve, se siente, se respira... Y ahora... (Gran confusión.) aquí... al dar a mi carta respuesta verbal, me dirá... (Mayor confusión.) Yo me vuelvo loco... ¿qué es esto? ¿Qué universo nuevo, con nueva luz, se descubre ante mí? (Óyense toques de campana,[20] lejanos.) Ya están en misa mayor. (Corre a la derecha.) Ya vienen. (Vuelve al centro.) No me dice si debo hacerme el encontradizo o si... ¿Lo dirá la carta?... Ya no hay tiempo. (Mirando.) Ya se acercan... Esperaré... y ella misma me indicará... (Se oculta entre[25] los arbustos de la izquierda. Entran María y don Rafael por la derecha.)
Escena II
León, María, Don Rafael.
María. (En la portalada dándole la mano.) Un pasito más y ya estamos. ¡Ay! no sé cómo pedirle que me perdone la molestia de esta caminata. (Ve a León y con[30] un signo le manda esperar.)
Don Rafael. Por ser usted quien es, Mariquita, y por la fe que en su soberana virtud tiene este Cura, voy con usted al fin del mundo... Ea, ¿está contenta de mí?[35]
María. Contenta y agradecida lo que no puede imaginarse. (Le conduce al banco.)
Don Rafael. Bueno... Pues recapitulemos. Usted, al manifestarme la grave resolución de no seguir a sus padres a Madrid...[40]