León. ¿El Marqués?

María. ¿La Alcaldesa?

Don Rafael. Es cosa del tontaina de Corral, ayudado por Bravito, el juececillo.

María. ¡Infames![190]

Don Rafael. Pues con esa requisitoria indecente, y algo que días atrás escribieron otras personas, don Cesáreo, el hoy omnipotente don Cesáreo, viene dispuesto a que su hermana se someta; y para esto no ha de emplear contra ella medios violentos. No la cogerán[195] a usted ni la maniatarán para llevársela a viva fuerza. No harán nada de esto, porque no es preciso.

María. (Con gran ansiedad.) ¿Pues qué harán?

Don Rafael. El feudalismo de nuestra edad revuelta no necesita apelar a esos medios.[200]

León. Ya sé. Cesáreo está a punto de ser feudal tirano de este país.

Don Rafael. Hoy traen los periódicos, con la noticia de la boda, otra que viene a ser la confirmación de ese feudalismo.[205]

Los Dos. ¿Qué?