Bravo. ¡Ja, ja! ¿Pero estaba diciéndoles misa?

Don Rafael. Misa no: les decía... que sois unos grandes mentecatos.

Corral. Gracias... Y este señor nos ha dado el[300] quién vive como un centinela... ¿Es esto castillo, reducto, fortaleza?

Bravo. Quizás lugar sagrado donde no podemos entrar sin permiso... del señor acólito.

León. (Aparte, conteniéndose.) ¡Canalla![305]

María. (Aparte.) ¡Ralea vil!

Corral. Pues entramos para tener el gusto de encontrar a esta señorita...

Bravo. Y el disgusto de decirle que sus padres, creyéndola perdida en el monte... (Corre hacia la[310] derecha y llama, agitando el pañuelo.)

Corral. Andan locos buscándola...

Don Rafael. Los perdidos sois vosotros. Ni esta señorita ni nadie se pierde viniendo conmigo.