Don Rafael. María vivirá siempre para sus padres.[425] Únanse a ella y serán felices.
Don Pedro. Ella es la que tiene que unirse a nosotros... Hemos determinado partir hoy mismo...
Filomena. ¡Oh, Dios mío! (Afligidísima.)
María. (Con viva emoción acude a Filomena.) Madre[430] querida, ¿por qué te atormentas? Papaíto, si creíste en mí, ¿por qué no crees ahora?
Don Pedro. (Besándola.) María, Mariucha, mi encanto, mi alegría... ven...
Filomena. (Los tres están un momento abrazados.)[435] Mi cielo, mi gloria... ven... siempre juntos... Serás feliz al lado nuestro... Piensa en tus hermanitos... en Cesáreo.
María. (Con movimiento de horror.) ¡Oh, no! (Se separa de ellos. Recobra súbitamente su entereza.)[440]
Don Pedro. Ven... Partiremos.
María. (Con acento grave, retirándose más.) Yo... dolorida de esta separación, destrozada el alma... me quedo aquí. Partid vosotros.
Don Rafael. No ablandarán este bronce.[445]