Filomena. (Ídem.) ¡Hijo mío!

Don Pedro. ¡María... huye de nosotros![560]

Filomena. (Señala la figura de María, que en su andar incierto se oculta y reaparece entre el follaje.) Hija adorada... hija loca... ven.

Cesáreo. (Risueño, presuntuoso, confiado en sí mismo.) Estad tranquilos. Yo la someteré.[565]

María. (Desde lo alto.) Soy libre.

Cesáreo. (Imperioso.) ¡María!

Don Pedro. (Dolorido y cariñoso.) ¡Mariucha!

María. (Subiendo más.) No me llaméis.... Desde este instante sólo a Dios tengo por padre. (Huye por el[570] monte. Don Rafael va tras ella. Consternación de los padres. Cesáreo arrogante, confiado en sí mismo.)


ACTO QUINTO