Filomena. ¡Qué sería de ti, pobre criatura, si...

María. Antes de aprender a libertarme aprendí a vivir por mí misma.

Don Pedro. (Exaltado.) Pero yo te traigo a la obediencia. Eres mi hija.[550]

María. Ya no soy vuestra. Soy mía, mía. (Sube por la escalerilla del fondo.)

Filomena. (Aterrada.) ¡Huye de nosotros!

Don Rafael. Y yo con ella. (Sube tras de María.)

Escena VII

Los mismos; Cesáreo, el Alcalde, Roldán, Corral y algunos Señores de Agramante.

Cesáreo. (Por la derecha, presuroso, alarmado por lo[555] que le han referido y por lo que ve al llegar.) ¿Qué...? ¿Qué ocurre...?

Don Pedro. (Atribulado.) ¡Cesáreo!