María. (Disparándose.) Los medios que empleará mi hermano, vosotros no podréis autorizarlos: son un delito... En otros tiempos, cuando estorbaba una persona, se le daba muerte; en éstos, no más humanos, pero sí más hipócritas, a esa persona que estorba se la[530] mata legalmente, civilmente... y esto, vosotros, nobles de raza, no podéis consentirlo. Si lo consentís...
Filomena. No es cosa nuestra. Cesáreo, que vela por la familia, sabe lo que tiene que hacer.
María. Pues si Cesáreo sabe lo que tiene que hacer,[535] sabed vosotros...
Don Pedro Y Filomena. (Simultáneamente, con gran ansiedad.) ¿Qué?
María. Que habéis perdido a vuestra hija, que se os ha muerto vuestra hija. (Apártase hacia el fondo.)[540]
Don Pedro. ¡María!
Filomena. ¡Hija!
María. Dejadme. Soy libre. (Apártase más.)
Don Rafael. La ley le concede ya libertad...
María. Y yo la tomo.[545]