Corral. Ya cobrarás, Pocho. (Dando largas.) Ten paciencia...

Pocho. ¡Paciencia!... que es como decir hambre.

Cirila. (Incomodada, señalándoles la puerta.) Hagan el favor... Tengo que hacer...[25]

Pocho. Yo espero al señor.

Corral. Dos preguntas no más, señora Cirila, y perdone. Aún no hace un mes que estos señores Marqueses vinieron acá de Madrid huyendo de la quema. ¿Es cierto que se encuentran ya en situación tan precaria[30] que...?

Cirila. Para nadie es un secreto que los que ayer fueron poderosos hoy no lo son.

Corral. Sí: ya saben hasta los perros de la calle que la casa de Alto-Rey es casa concluida. Hace más[35] de veinte años que viene cayendo, cayendo, y por fin... (Con afectada pena.) ¡Las volteretas que de este mundo loco!... En la villa se dice que los señores Marqueses han llegado a carecer hasta de lo más preciso para la manutención.[40]

Pocho. Y que se ven y se desean para poner un puchero.

Cirila. ¡Eh... habladurías!

Corral. (Queriendo internarse por la derecha.) Déjeme, déjeme ir a la cocina a ver qué es lo que guisan...[45]