Don Rafael. ¡Pocho...! (Con un castañeteo de lengua como el que se usa para echar a los perros, le despide señalándole la puerta.)
Pocho. Ya, ya... (Por D. Pedro.) ¡Cristo con él, con su madre y con toda su casta! (Vase rápidamente.)[135]
Escena III
Don Pedro, Corral, Filomena, Don Rafael. La Marquesa de Alto-Rey revela menos que el Marqués, en su traza y vestimenta, la decadencia social. Viste traje negro elegante; mantilla.
Don Pedro. (Inquieto.) ¿Y María?
Don Rafael. En la plaza quedó con las de González.
Filomena. Entretenidita, viendo esos tipos de los pueblos, los pintorescos trajes, la animación del mercado...[140]
Corral. (Saludándola.) Señora Marquesa, tengo el honor...
Filomena. Señor de Corral, mucho gusto... (Se quita la mantilla.)
Don Pedro. (Afectuoso, cogiéndole la mano.) Querido[145] Corral, sea usted indulgente con mi desgracia, la cual no sólo me aflige a mí, sino a los amigos que vienen a verme, pues poco grato ha de serles oír mis lamentos, y ver espectáculos como estas embestidas del Pocho...