María. Pues mira tú: yo preferiría eso.

Don Pedro. ¿Preferirías verme...?

María. Lo haría yo si pudiera... romper piedras,[450] barrer las calles de Agramante.

Don Pedro. Toma las cartas y mándalas esta tarde. He agregado una... para ese Corral...

María. (Resistiéndose a tomar las cartas.) ¡Ay, Dios mío, Dios mío! (Llorosa, permanece en resistencia[455] pasiva.)

Don Pedro. (Con severidad.) Obedéceme... No me irrites...

María. Bueno, papá: haré todo lo que me mandes. (Toma las cartas y las guarda en el bolsillo.) Es mi deber...[460] Pero di, ¿no hay otro medio? (Recordando.) ¡Ah! me dijeron que viene Cesáreo. ¿Lo sabías?

Don Pedro. Sí.

María. ¿Y no esperas que Cesáreo te traiga...? Aguardemos a que llegue...[465]

Don Pedro. Lo que traiga tu hermano, que no será mucho, lo necesitará para sí. Está obligado a conservar aquí cierto brillo y... No puedo explicártelo.