María. (Aparte a su padre.) ¿Ves qué generoso, qué atento?
León. Dispénseme el señor Marqués. Mi petición resulta una impertinencia. (Hace reverencia para retirarse.)[915]
Don Pedro. Un momento, vecino... (Con interés.) ¿Y qué tal, qué tal ese negocio?...
León. Pues no voy mal, señor. El desarrollo que han tomado en Agramante las pequeñas industrias, me ha favorecido mucho.[920]
María. ¡Vaya, vaya!
Don Pedro. (Risueño.) ¿Con que vamos bien, vamos bien? ¿El tráfico marcha?
León. Sí, señor: marcha a fuerza de atención, de diligencia, de trabajo rudo...[925]
Don Pedro. (Sumamente amable.) Tendrá usted su capitalito...
León. Empiezo a formarlo.
Don Pedro. Bien, joven, muy bien. Y sus ahorros los irá usted colocando para obtener nuevas ganancias...[930] Bien, amigo mío. La vecindad de usted es para mí muy grata.