Escena II

León, Cirila, María.

María. Aquí está... Me espera. (Parada en el primer peldaño, temerosa.) ¡Oh! no me atrevo... le diré[45] que se vaya, que me equivoqué... Es necedad, locura...

Cirila. (Se acerca a ella, secreteando.) Te aguarda... ¿Qué... temes?

María. (Rehaciéndose.) ¡Ay, sí!... Pero más que mi miedo podrá el tesón del alma mía. Lo que resolví[50] después de mucho meditar, debe hacerse, se hará... Inspíreme Dios y fortalézcame. Cirila, tú te sientas aquí para avisarme si alguien de casa...

Cirila. Sí, sí: yo estaré al cuidado... (Se sienta en el primer peldaño.)[55]

María. (Aparte, avanzando.) Es bueno, es generoso... Nos atenderá... Con esta esperanza me aventuro...

León. (Respetuoso.) Señorita... estoy a sus órdenes.

María. Gracias... Si me he permitido molestarle... (Aparte.) No sé cómo empezar. Estudié un principio[60] muy oportuno... y ya se me ha ido de la memoria...

León. Para mí es grande honor...