María. (Con súbito arranque.) León. (Aparte a Cirila.) Sí, sí: lo diré... es preciso. Me volvería loca si no lo dijese. Ello es ridículo, humillante; ¿pero qué importa? (Alto.) Usted comprenderá que no es por mí... que obligada me veo por... Hay duras necesidades...[305] que abruman...

Cirila. (Aparte a María.) Ángel, dilo pronto, en dos palabras, para que acabe tu agonía.

María. (Con gran esfuerzo.) Mi padre, mi familia...

León. Yo haré menos violenta esa manifestación,[310] anticipándome...

María. Sí... hable usted por mí...

León. El Marqués se halla en situación precaria... Lo sé: he visto alguna carta dirigida por el señor Marqués a personas de la villa...[315]

María. ¡Oh, qué vergüenza! (Premiosa, trémula.) Mi padre me ordenó que escribiese a usted una de esas cartas... la escribí... Luego me pareció, viéndole a usted tan humilde, que de palabra... sería mejor... Perdone usted mi atrevimiento. Mi padre es bueno;[320] sólo que el pobrecito sueña con engrandecimientos y regeneraciones que no vienen, que no vendrán... Es bueno, y mi madre una excelente señora, y mis hermanitos... (Sollozando) son muy buenos también... están... en el colegio... Tenga compasión de nosotros... En mi[325] casa se ha llegado a una situación tan... no sé cómo decirlo... tal vez usted no lo crea. (Más ahogado el sollozo.) Yo procuro ocultar a mi padre la terrible verdad de nuestra miseria. Yo sola la sé, yo y Cirila, que más que mi criada, es mi amiga. Los demás viven en[330] un mundo de ilusiones, de mentiras... Mi hermano los mantiene en el engaño... Nos hundimos; rodamos al precipicio, a la abyección... Esto lo veo yo... lo veo... pero no puedo remediarlo, no sé remediarlo... no sé, no sé... (Rompe en llanto. Cirila llora también en[335] silencio.)

León. Es en usted mérito grande ver la situación en su realidad terrible, mirarla cara a cara...

María. (Más serena.) Sí, señor... la miro... cara a cara.[340]

León. Heroína es usted, y está llamada a entrar en batalla con las mayores desdichas... Pero usted tiene un corazón grande, un corazón valiente, ¿verdad?