—¿Sabe Ud. cuánto dinero hay invertido en esa industria?
—Vamos a ver[6]; déjeme pensar.[7] Se han invertido ya alrededor de doscientos millones de dólares, según opinión que[8] merece plena fé.
—Y en el resto de la América latina, ¿qué oportunidades ofrece la explotación del petróleo?
—Buenas, porque ese producto está poco explotado todavía. Sin embargo, en Venezuela hay más de cincuenta pozos; en el Ecuador trabajan varias compañías inglesas; y en el Perú, en que predomina el capital inglés, las perforaciones aumentan cada día.
—Recientemente se ha hablado del petróleo argentino en los círculos financieros de Nueva York.
—Últimamente[9] se descubrió por acaso ese producto en el territorio argentino del Chubut mientras se hacían perforaciones en busca de agua. Se calcula que algunos pozos dan cerca de ochocientos metros cúbicos por día.[10] El producto es algo pesado, y la proporción de petróleo liviano es pequeña; pero tal como sale, constituye un buen combustible que ya se usa en la industria.
—¿Quedan todavía[11] zonas de petróleo inexplotadas en la América latina?
—Muchísimas, y gran parte de ellas están en la América Central y Antillas. En Cuba la producción no guarda proporción con la extensión de los depósitos. Y eso que el petróleo de Cuba es excepcionalmente puro y de calidad superior: he ahí[12] otra oportunidad industrial.
—¿Hay gas natural en la América latina?
—Se le encuentra asociado al petróleo. Se sabe que existe en el Brasil, cerca del río Negro. En la Argentina, antes de llegar a la napa de petróleo se descubrió una zona que produce enormes cantidades de gas.