—¡Cabezas de negros!

—Así se llaman en el Brasil, en jerga comercial,[8] las masas de caucho que proceden de los látex sucios.

—¿Son ésos los ‘Ceará scraps’?

—No; los ‘Ceará scraps’ son trozos de caucho desecados en los árboles y que los nativos recogen y venden a bajo precio. Y a propósito de nombres extraños, hay que mencionar la achuca y el chamote, como se llaman dos plantas que en América Central y Perú respectivamente sirven para coagular el látex.

—¿Están ya exploradas todas las regiones que producen caucho?

—La zona del caucho es demasiado extensa[9] para ser[10] bien conocida. Comprende desde el norte de Méjico hasta el sur del Brasil, con la excepción de las laderas occidentales de los Andes. En esta inmensa extensión, la región explotada es unicamente la contigua a los ríos. Todo lo demás es suelo virgen.

—Siempre he oído mencionar el caucho de Pará como el más puro.

—El Brasil produce la mitad de la cosecha mundial de caucho, y Pará es uno de sus grandes centros productores. Los «discos y frascos»[11] de Pará se han afamado en el mercado de la goma.

—¿Qué otras suertes[12] comerciales se conocen?

—El caucho de Cartagena que se exporta en panes grandes de cincuenta kilogramos; el de las Antillas (que comprende el de la América Central) que se exporta igualmente en panes; el de Guayaquil, que es de tipo poco uniforme y cuyo color varía entre el blanquecino de las clases superiores, y el oscuro pardo de las más impuras. El caucho boliviano que se extrae de los territorios nacionales de ese país se cotiza a buenos precios.