—Parece, sin embargo, que los métodos de cultivo no son del todo perfectos[6] en la América latina. En algunos países se dice que se le cultiva[7] sólo para usarlo como maloja, o sea como forraje; es decir, que únicamente se utilizan las hojas y el tallo.
Es verdad que en una gran zona del continente la cosecha es deficiente en cantidad y pobre en calidad, razón por la cual hay que importar gran parte del maíz que consume la población; pero esto mismo es un aliciente para iniciar en los países menos adelantados el cultivo perfeccionado de ese cereal.
—Tal vez ciertas tierras no se prestan para el cultivo de las especies comestibles.
—Se engaña Ud. Los experimentos[8] han demostrado que en el mismísimo[9] suelo, donde tan deficiente es por ahora la cosecha, pueden obtenerse resultados excepcionalmente satisfactorios.
—¿Qué rendimiento da el maíz en la América latina?
—De tres a siete mil kilogramos por hectárea; pero si el agricultor emplease métodos más perfeccionados, es indudable que con un aumento insignificante en los gastos doblaría la suma de sus productos.
—Indudablemente el maíz es un producto nutritivo de inmenso valor.
—Tiene Ud. razón. Esa planta proporciona al natural de América un alimento barato, sano y fácil de preparar.
—En la América sajona las rosetas de maíz que Uds. llaman pop-corn podrían ser el emblema de las multitudes alegres y bulliciosas. Y esa modesta golosina no es menos popular en las otras Américas con los nombres de palomitas, esquites en miel, alborotos, pororó y otros muchos.
—¿Las gachas hechas con maíz fragmentado son tan caras al[10] pueblo hispano-americano como el hominy lo es al nativo de la Nueva Inglaterra o de Virginia?