—Casi todos los que reciben un título en las Universidades de la América latina son hijos del país. El ser[15] doctor es una aspiración general en ellos; con que[16] quien no es[17] médico,[18] abogado[19] o ingeniero,[20] estudia para[21] arquitecto,[22] agrimensor,[23] dentista,[24] farmacéutico,[25] veterinario,[26] oculista,[27] etc. Sin embargo, la copiosa emigración al Plata ha llevado a las universidades argentinas muchos extranjeros, particularmente italianos y judíos rusos.
—Ha nombrado Ud. los abogados. ¿Se desarrollan los procesos jurídicos en la misma forma que en los Estados Unidos?
—Existen diferencias substanciales. Cada juez está auxiliado por escribanos o notarios, en cuyas oficinas, llamadas notarías, o escribanías, se presentan las demandas que constituyen la primera pieza de autos. A ésta se van agregando y cosiendo todas las subsiguientes, formando así lo que se llama[28] un expediente. A continuación de cada pieza, el escribano asienta todas las providencias, decretos, interrogatorios, careos, etc., al pie de los cuales el juez pone su «visto bueno» (Vº Bº).
—¿Quién hace la notificación a las partes?
—El escribano envía a su cliente copia de todas las piezas y sentencias durante el primer acto del procedimiento. Los demás actos o autos se presume que son conocidos de las partes con tal que[29] hayan transcurrido dos o tres días desde el en que fueron[30] firmados por el juez.
—Ese procedimiento supone una vigilancia minuciosa por parte de los litigantes.
—Este cuidado se deja, por lo general, a cargo de los procuradores, que representan a las partes. Cada litigante tiene el suyo.[31] Ellos toman conocimiento a nombre de sus clientes de los autos del procedimiento, que comunican, no a los litigantes, sino al abogado, el cual es en realidad quien dirige el proceso.
—¿El abogado no ve nunca[32] a sus clientes?
—Sí; éstos se comunican con aquél en su despacho, bufete o estudio.
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