—No sólo eso, sino que las Universidades de San Marcos en Lima, la de Méjico, la de Bogotá en Colombia y la de Córdoba en la Argentina funcionaban ya cuando los primeros peregrinos llegaron a Plymouth.

—Es sorprendente. ¿Todos los países latinoamericanos tienen universidades?

—Con excepción de dos o tres,—donde, sin embargo, funciona alguna escuela profesional superior cuyos estudios son de carácter universitario—todas las repúblicas americanas tienen una o varias universidades nacionales, esto es, sostenidas con los fondos del gobierno federal y administradas por autoridades nombradas por él. Esta circunstancia asegura la validez del diploma en todo el territorio de la república, y, en ciertos casos, como ocurre en Guatemala, los títulos son aceptados en otras repúblicas. Pero esto es caso excepcional.

—¿Se aceptan en las repúblicas latinoamericanas los títulos profesionales de las universidades norteamericanas?

—No; los que de ellas egresan deben dar un examen de reválida ante la universidad cuyos títulos desean obtener.

—¿Cuáles facultades son más concurridas?

—Las de jurisprudencia, de ciencias políticas, de filosofía y letras, de artes liberales y ciencias. Además hay facultades de medicina, farmacia, odontología, de ingeniería, de agricultura y veterinaria, etc. Sin embargo, una evolución significativa ha tenido lugar en la Argentina, donde la Facultad de Medicina es la más frecuentada de las que componen la Universidad de Buenos Aires, que es a su vez la más grande de la América latina.

—¿Cuántos alumnos tiene esa Universidad?

—Alrededor de ocho mil.

—¿A qué nacionalidad pertenecen por lo general los profesionales?