Si los hombres son diferentes, la vegetación de nuestros Andes parece que toca en los extremos. En el corto espacio de veinte leguas halla el botánico observador plantas análogas a las de la Siberia, plantas semejantes a las de los Alpes, la vegetación de Bengala y la de Tartaria septentrional. Basta descender cinco mil varas para pasar de los musgos del polo a las selvas del Ecuador. Dos pulgadas de más en el barómetro hacen mudar de faz el imperio de Flora.[4] Los bálsamos, las resinas, los aromas, los venenos, los antídotos, todas las cualidades enérgicas están en la base de nuestra soberbia cordillera. Los cereales, las hortalizas, los pastos, las propiedades benignas están sobre sus faldas. En las simas se han refugiado las gramíneas, los musgos, y la mayor parte de las criptógamas. Aquí se vuelven a hallar cualidades enérgicas en algunas plantas. Los extremos, ya lo hemos dicho, se tocan.[5]

Francisco José de Caldas (Colombiano)

Chapter Footnotes:

[1] en razón inversa de, in inverse ratio to. VARIANT: En proporción inversa.

[2] No es el diente, no ..., no ..., It is not the ... fang or claws, nor .... VARIANT: Ni el diente, ni las ... ni el ....

[3] de ciento, de doscientas varas (not de ciento varas). VARIANT: De cien, de doscientas varas.

[4] el imperio de Flora, Flora’s realm; the realm of flowers.

[5] Los extremos ... se tocan, Extremes meet.

5.—EL BOSQUE DE CHAPULTEPEC
[(to the vocabulary section)]

Venid a este bosque, hombres que amáis la soledad y que buscáis inspiraciones. Veréis qué bello es, cuando en la alborada del día interrumpen las aves con sus silbidos el silencio con que se adormecía aquella naturaleza salvaje y misteriosa. La cumbre de los árboles más colosales[1] se ilumina con el albor de la mañana, y entonces resaltan más esas sombras, entre las que se mecen suavemente las ramas de la selva. Por entre[2] esas ramas flotantes y sombrías, pasan algunos rayos de luz, y uno que otro pájaro atraviesa esas ráfagas, volando perezoso.