Al medio día, la luz del sol cae sobre el bosque como una gasa de oro que flota entre las ramas. Entonces sorprende más ese hermoso contraste de sombras y de luz, que hace aquel sitio tan bello y misterioso. Uno que otro graznido, uno que otro canto interrumpe el silencio del bosque; porque las aves van en aquella hora a buscar sombra y frescura hasta la cumbre de los ahuehuetes, y a esconderse del sol entre los ramosos brazos de aquellos árboles.
En la tarde, el cielo se tiñe en occidente de rosicler y nácar, se inunda con un fulgor purpúreo, o se extiende en él un velo de topacio. Sobre esa tela de luz que flota en el ocaso, veréis cómo se diseñan con sus grandiosas formas, con sus membrudos brazos y sombrío ramaje aquellos ahuehuetes que, aislados y dispersos, forman en el bosque grupos pintorescos. Entonces vaga entre ellos ese pájaro que llaman crepuscular, porque sale a cazar insectos a la hora en que el lucero de la tarde[3] centellea entre las ramas de la selva. ¡Qué vago se percibe entonces en esta soledad el rumor de la corte populosa y el eco sonoro de las campanas, cuya voz resuena majestuosa, cuando el ángel de la oración baja a la tierra!
En la noche, la oscuridad del bosque es imponente, misterioso el silencio de aquel vasto recinto, y poético el murmurio del viento rumoroso.
¡Qué majestuosos sois, soberbios ahuehuetes, y qué venerable vuestro aspecto, cubiertos con ese parásito ceniciento que crece sobre vuestras ramas y brazos gigantescos! Al veros envueltos en él, se diría que[4] el tiempo había ido acumulando sobre vosotros el polvo de los siglos. Ni las tempestades, ni el huracán os despojan jamás de ese manto verde y ondeante que os hace tan hermosos. ¡Vivid aún por muchos siglos,[5] árboles excelsos, que tantas veces habéis visto estallar sobre vuestras cabezas el rayo de los cielos!
¡Ah! si en la soledad hay algunos genios que se recreen en contemplar las bellezas salvajes de una naturaleza vigorosa, magnífica y fecunda, yo les pido que sean propicios para vosotros, y que os preserven de la barbarie de los hombres. ¡Ojalá la presente generación no llegue a ver por el suelo vuestros enormes troncos, ni mutilados vuestros brazos, ni marchito el verdor de vuestras ramas! ¡Ojalá un siglo que presume de[6] civilizado conserve y embellezca cada día más ese bosque que los antiguos veneraron como sagrado y que dejaron a su posteridad como un monumento de civilización, como resto magnífico de una vegetación salvaje, exuberante y prodigiosa!
—Luis de la Rosa (Mejicano)
Chapter Footnotes:
[1] de los árboles más colosales. Colosales is generally used in absolute qualification. The implication in this sentence, however, seems to be that all trees are colossal.
[2] Por entre, Through. VARIANT: Al través.
[3] el lucero de la tarde, the Evening Star; the planet Venus.