Nuestra calandria tiene un ropaje pardo y sin brillo. M. Lesson, examinando una, muerta en los alrededores de Montevideo, la encontró de una extraordinaria semejanza con la especie de Cuba y de los Estados Unidos. La parte superior de su cuerpo es de un color ceniciento obscuro, con listas blancas en las alas; tiene unas manchas blancas sobre los ojos, figurando grandes cejas; su pecho es cenizoso y su vientre blanquecino. Lejos de hacer daño en los sembrados y jardines, persigue las orugas y en el invierno destruye las crisálidas que las harían pulular después de su transformación. Es difícil tenerla enjaulada si no se ha criado en casa, a causa quizá de ser de una naturaleza tan viva que no se para jamás, pues hasta para cantar va saltando o revoloteando. A poco tiempo de hallarse sin libertad, muere consumida de tristeza. Es sin embargo un ave bastante familiar y con cierta inclinación al hombre, pues se la ve acercarse con frecuencia a su morada, complaciéndose en cantar a su presencia.
—Marcos Sastre (Uruguayo)
Chapter Footnotes:
[1] siendo así que ni aun, being (a name) which does not even. VARIANT: Cuando.
10.—UNA MAÑANA EN LOS ANDES
[(to the vocabulary section)]
Eran las cuatro de la mañana y estábamos todos a caballo.
Antes de las seis coronaríamos la altura de los Andes occidentales, a donde nos proponíamos subir.
El frío era intenso, pues había caído bastante escarcha[1]; pero en cambio ¡qué cielo tan limpio y espléndido!
La luna, rodeada de grupos de estrellas, cual un jefe victorioso en medio de sus guerrillas dispersas en inmenso campo, avanzaba majestuosa como si fuese a buscar descanso tras las sombrías sombras[2] que tenía detrás.
No humeaban aún las cabañas de los labradores, que semejaban gigantes aves acurrucadas y dormidas aquí y allá a diestra y siniestra[3] del camino.