[2] no pasa de, it is nothing more than. VARIANT: Y no es sino una leyenda poética la creencia de que.
16.—NAVEGACIÓN EN LOS CANALES DE TIERRA DEL FUEGO
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De súbito nos sorprendió el espectáculo de uno de los ventisqueros, el primero que veíamos en los canales, y también uno de los más pequeños, cuya nieve llegaba hasta el mar, con tonos azulados suaves y tenues, muy finos, que hacían resaltar más la blancura casi absoluta de la nieve en la cima, destacada a su vez sobre el fondo plomizo del cielo. Hermoso espectáculo que nos produjo profunda impresión, aunque entre nosotros fuéramos varios[1] los que habíamos visto glaciares en los Andes. No es lo mismo encontrarlos en una grande altura, que verlos allí[2] al nivel del mar, rodeados de vegetación, en medio de una temperatura agradable, como la de un día plácido de primavera, y donde parecería que la nieve no pudiera conservarse sino breves instantes. Sorprende el espectáculo, cuya visión se conserva en la retina, y ha de conservarse largos años sin duda.
—Roberto J. Payró (Argentino)
Chapter Footnotes:
[1] aunque ... fuéramos varios. Note subjunctive form fuéramos instead of éramos, which is the real idea the writer wants to convey.
[2] No es lo mismo ... que verlos allí ..., It is not the same ... as to see them there.... VARIANT: Hay una gran diferencia (or va un gran trecho) entre ... y verlos allí....
17.—LAS CAMPIÑAS DEL SUR DE CHILE
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¡Qué sinnúmero de árboles diversos no se halla en esas selvas seculares! ¡Cuántas flores y arbustos delicados que envidiamos para nuestros jardines! ¡Qué multitud de plantas trepadoras, que en vano se intenta aclimatar en otras latitudes!
Al roble y la patagua se enlazan el copihue y la vid silvestre. El manzano luce sus frutas doradas cerca del cedro bíblico, que se levanta erguido, desafiando la furia de los vientos. No lejos están el madroño y el laurel, en cuyas hojas brillantes han simbolizado los hombres la gloria. Más allá se destaca el avellano con sus racimos de frutas, ora verdes, ora amarillas, ora rojas o negras, según el grado de madurez que han alcanzado, convidando a los niños con sus sabrosas almendras, que a la vez les sirven para su alimento y para sus juegos. Por otro lado se divisa el canelo de madera incorruptible y al que los indios atribuyen cualidades mágicas; el boldo, cuyas secretas virtudes estudian con afán médicos y botánicos, y por fin, el litre, árbol siniestro, del cual se cuenta que da la muerte con su sombra. Y al tocarse los valles con las cordilleras se presentan llenos de majestad los interminables bosques de pino, cuyo aspecto piramidal tiene tanto de[1] severo e imponente.