Dió una embestida el animal y al saltar atrás el cazador se enredó en un bejuco y cayó.
Un minuto más y[9] llevaríamos un cadáver.
—¡Ahora conmigo![10]—grité, y el váquiro se volvió hacia mí.
Tenía los ojos inyectados y las encías hechas sangre.[11]
Volví a gritarle y partió como una flecha: clavé la rodilla en el fangoso lecho de la quebrada y le aguardé en la boca de mi escopeta.
Al ver el obstáculo que acababa de oponerle, erizó las cerdas y se recogió para asaltarme; pero fué el último esfuerzo que tentó porque le enterré la bala en el corazón.
Ya llegaban los otros. Pascual, estupefacto, me miraba desde el barranco, con ojos desencajados.[12] Toribio venía jadeante por el lecho del arroyo, y Tigre, mi fiel Tigre, pasó rozándose conmigo y un instante después destrozaba al váquiro agonizante.
—M. V. Romero García (Venezolano)
Chapter Footnotes:
[1] váquira. Name given in Venezuela to the pecari (peccary) or wild boar.