[10] de una carrerita, raced; ran.
[11] tengan buen cuidado de, be very careful to.
[12] las acompaño en su sentimiento, you have my sympathy; I condole with you.
27.—EL BAMBUCO
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Para apreciar el bambuco debidamente, es menester oírlo en instrumentos de cuerda[1]: bandola, tiple y guitarra, y si a esto se le agrega pandereta y chucho, el efecto es irresistible. Este último instrumento consiste en una caña delgada de guadua, de cuarenta y cinco centímetros de longitud, cerrada en sus extremos con pergamino y unos cuantos granos de maíz, adentro. Produce un sonido seco y nervioso, y sirve para marcar el compás.
Hacia un lado del espacio libre que servía de salón, colocáronse una docena de muchachas guapísimas; eran las parejas.
En esto se adelantó uno de los mozos, se dirigió a una de ellas, y a guisa de invitación hízole una Ligera venia.
¡Qué hermoso par de figuras! Él, fuerte, musculoso, de modales desembarazados como todos los habitantes de las tierras cálidas[2]; ella, garbosa y elástica, el pecho mórbido, el talle cimbrador, morena como andaluza, de mejillas frescas y ojos negros.
La muchacha, con un brazo en jarras,[3] caído el otro sosteniendo la falda, avanzó sonriente y magnífica, y se detuvo. El galán se apartó, y entonces empezaron verdaderamente los movimientos vivos y agitados de esta danza.
Principia el hombre con un paseo hacia la pareja, como para invitarla; ella cede y le sigue; y así a los manejos de la música, ejecutan varias figuras en que, ya se retiran desdeñosos, ya se buscan y se acercan; pero al tiempo de encontrarse la mujer da una media vuelta[4] y huye. Entonces el hombre la sigue siempre, hasta que, después de un zapateo final se retiran, y una nueva pareja ocupa el puesto.